Últimas Notas

JAVIER CASTRILLI, EX ÁRBITRO LANZÓ MUNICIÓN GRUESA CONTRA LA AFA, JULIÁN BELIGOY Y EL ARBITRAJE, ASÍ COMO LA FIGURA DE ESPINOZA EN LA NACIÓN

“Se desconfía del arbitraje con razón, lo que estamos viendo en el fútbol argentino es horroroso. Y no es de ahora, hace ocho años que lo venimos observando, pero muchos cierran la boca».


«Son atroces las cosas que se ven. Un árbitro que levanta pasto del piso y se lo muestra a la hinchada, como hizo Espinoza en la cancha de Newell’s, a mí me dura 30 segundos. ¿Me entiende? Eso no se puede permitir jamás, porque sienta un precedente para el resto.


«No se trata de pararlo. ¡Hay que echarlo! La sanción no es una suspensión. Cuando un árbitro le muestra el pasto a la gente, la está provocando. Ese gesto tiene una carga simbólica que todos conocemos en el fútbol. El árbitro tiene que estar capacitado para soportar todo tipo de improperios y agresiones, mucho más en nuestras latitudes, pero nunca puede responder de esa manera. Ahí está mostrando cómo está formado humanamente. Este mismo sujeto, Espinoza, empuja a los jugadores, los maltrata. Y no hay una relación de fuerzas: el jugador, por sobre todas las cosas, es una persona a la que hay que respetar».


«Yo tuve la suerte de contar con instructores de la estatura de Ángel Norberto Coerezza, Roberto Goicoechea y Humberto Dellacasa, que eran realmente personalidades con objetivos muy claros y que tenían absolutamente incorporados los conceptos de honestidad, transparencia, ecuanimidad y la importancia del arbitraje dentro de la disciplina deportiva. Eso nos fue moldeando, nos fue grabando a fuego y, cuando tuve la oportunidad de seguir por este camino, no hice más que respetar los preceptos que había adquirido».


«El referato argentino está sumergido en la sospecha permanente, en una falta de credibilidad absoluta, total».


«Este modelo trajo como consecuencia directa no solo la pésima formación de los árbitros y la declinante formación intelectual de muchos, sino que además atacó el corazón de la vocación. Hizo que cada vez más personas se acerquen al arbitraje por el solo hecho de ganar dinero y lo tomen como un trabajo. Y eso está agravado por un sistema perverso: quienes tienen que renovarles el contrato a los árbitros profesionales son los presidentes de los clubes que esos mismos árbitros tienen que dirigir, con el consiguiente peligro de que, si les va mal, muchos piensen que corre riesgo su permanencia dentro del arbitraje».

Últimas Notas

Estudio - Sidebar
Oddone - Sidebar
Free Customs - Sidebar
Uveria - Sidebar

Don't Miss

Mantenete informado

Recibí las últimas noticias de INFOCONURBANA en tu email.